Malas prácticas a evitar en la economía doméstica

A la hora de hacer números, son muchas las familias a las que no les cuadran ingresos y gastos. Ante esto, no queda más opción que aumentar unos o en su defecto, reducir los otros, lo que, por muy difícil que parezca, es posible con tan sólo evitar una serie de malas prácticas.

Con la factura de la luz por las nubes, está de más señalar la importancia de no gastar energía de forma innecesaria. Tener varias luces encendidas en la casa a un mismo tiempo, o dejar muchos de los electrodomésticos enchufados a la red, incluso cuando no se va a hacer uso de ellos en cierto tiempo, son malas costumbres que están arraigadas en bastantes hogares españoles.

La costumbre de comer o cenar todos juntos a la mesa se ha ido perdiendo paulatinamente, y tan sólo queda reservada para ocasiones especiales. Los diferentes horarios de actividad de  los distintos miembros de la familia resultan muchas veces incompatibles, y como resultado, algunos de sus integrantes tienen que comer a distintas horas.

Esto tiene como consecuencia que se cocine más frecuentemente – lo que repercute en un mayor consumo-, pero también que se gaste más en comida. En la medida de lo posible hay que procurar cocinar la misma comida para todos, con independencia de a qué hora se sienten a tomarla, ya que ayudará a reducir gastos, tanto en alimentación como en gas/electricidad.

El uso indiscriminado de las tarjetas de crédito es otra de esos comportamientos que tarde o temprano terminan por pagarse muy caro. No es que sean perjudiciales por sí mismas, pero el dinero de plástico nos hace gastar más alegremente que el dinero en metálico, además de que los intereses de la compra a crédito pueden irse incrementando mes a mes hasta convertirse en un problema al que se encuentre solución.

En ocasiones, para estos apuros económicos se recurre a la solicitud de un crédito rápido online, que si bien es una herramienta útil si se usa de manera puntual, no debe emplearse como medio de financiación habitual, y muchísimo menos si se hace para cubrir los costes de estas tarjetas de crédito.

No es preciso ser un derrochador para terminar por tener problemas económicos en el hogar. En ocasiones, tan sólo alguno de estas costumbres que nos parecen tan normales, pueden hacer que con el paso del tiempo, la economía doméstica se vea envuelta en graves dificultades.